Los libros como armas de construcción masiva

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Los libros como armas de construcción masiva

«Los libros son armas de construcción masiva»

Entrevista con Marcos de Miguel, editor de Plaza y Valdés España

Marcos de Miguel. Plaza y Valdés España

Marcos de Miguel. Plaza y Valdés España. ©José Carlos Morales

Fundada por Fernando Valdés en México a finales de los años ochenta, Plaza y Valdés llegó al ámbito editorial español en el transcurso del año 2003. Su intención inicial era poner en circulación en el mercado ibérico los títulos que había publicado originalmente en el país americano. Sin embargo, a partir de 2005, bajo la dirección de Marcos de Miguel, Plaza y Valdés España ha adquirido un perfil con identidad propia, paralelo y complementario al de Plaza y Valdés México.

Como ocurre con su contraparte mexicana, Plaza y Valdés España es una editorial predominantemente académica. En términos generales, sus títulos se centran en las ciencias sociales y las humanidades, concretamente en la filosofía y en la ética, y son el resultado de investigaciones especializadas en áreas transversales a la filosofía, desde las matemáticas hasta la comunicación, pasando necesariamente por los clásicos del pensamiento filosófico o abordando temas que son de interés en áreas como la antropología, la psicología, los estudios de género o la globalización.

A pesar de su alto grado de especialización, Marcos de Miguel subraya que la editorial ha querido apostar también por la divulgación del pensamiento crítico. Es por eso que en su catálogo pueden encontrarse títulos que reflexionan sobre la utilidad de los libros de autoayuda (Felicidad a golpe de autoayuda. Tu vida en manos de un best seller, de Juan Carlos Siurana, 2018) o sobre la implicación de las redes sociales en la vida cotidiana (Fraudebook. Lo que la red social hace con nuestras vidas, de Vicente Serrano Marín, 2016).

Su compromiso con algunos de los temas en el campo de la ética los ha llevado a crear la colección LiberÁnima. Impulsada junto con la ONG Igualdad Animal, LiberÁnima es una colección en la que los títulos reflexionan sobre las condiciones de los animales en el mundo contemporáneo. Lo trascendental con esta colección es que los beneficios generados por la venta de sus títulos se dedican íntegramente a financiar una parte del trabajo de Igualdad Animal en el mundo.

En la actualidad, Plaza y Valdés España cuenta con 10 distintas colecciones y más de 300 títulos publicados.

Para Plaza y Valdés España queda claro que los libros deben ser herramientas de transformación social. En palabras del propio editor, Marcos de Miguel, “armas de construcción masiva”.

En esta entrevista indagamos sobre el quehacer de una editorial de origen mexicano pero con aspiración universal, contrastamos las condiciones del sector editorial entre México y España y, finalmente, abordamos la Feria del Libro de Madrid desde la perspectiva de un editor que cree firmemente en el poder transformador del libro.

Logo de Plaza y Valdés España

Perfil de una editorial

¿Cómo definirías la línea editorial de Plaza y Valdés España?

Nos definimos a nosotros mismos como una editorial de pensamiento crítico. Nos interesa que los temas que publicamos tengan una visión crítica sobre la realidad. Es por eso que a mí me gusta definir a los libros como un arma de construcción masiva.

¿Cuál es la línea que distingue a Plaza y Valdés España de Plaza y Valdés México, en cuanto a contenidos, línea editorial y temáticas?

Nosotros comenzamos haciendo lo que ya estaba haciendo la editorial desde hace muchos años en México, que era coediciones con universidades. Sin embargo, sin renunciar a las publicaciones en el ámbito académico, nos propusimos llegar a un público más amplio. Es decir que le pedimos a los autores que hagan el esfuerzo de escribir pensando en el público general, sin renunciar nunca al rigor y a la calidad propios de su posición de investigadores. Nuestro objetivo es ser también una editorial de divulgación científica en el mejor de los sentidos. No queremos que los libros se queden en las bibliotecas, sino que intentamos que lleguen a todas las librerías: de fondo, generalistas, especializadas, universitarias, no universitarias, etcétera.

¿Existe alguna ventaja en el hecho de contar con una contraparte en México?

Sin duda la proyección de nuestros autores. Quienes eligen Plaza y Valdés España para publicar saben que sus títulos acabarán viendo la luz en México y, por extensión, en todo Hispanoamérica. Es decir que siempre ha sido un valor añadido de Plaza y Valdés España en relación con otras editoriales españolas: los autores nos consideran una plataforma para dar el salto con sus trabajos y sus libros a Hispanoamérica.

¿Es rentable editar filosofía?

No lo sería si no hubiésemos encontrado las fórmulas adecuadas para hacerlo: las coediciones, la ampliación del mercado y la divulgación.

La coedición permite compartir el riesgo económico, cofinanciando las obras entre la editorial y una institución, como por ejemplo el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en España, o el Tecnológico de Monterrey, en México. Esto permite publicar libros que sería demasiado arriesgado publicar de manera independiente porque la demanda es muy pequeña.

Otra fórmula es la ampliación del mercado. Por eso es importante pensar en Hispanoamérica, porque en términos de público objetivo en España se puede llegar a 100 o 200 personas, lo cual no sería rentable; no obstante, si localizamos esas 100 o 200 personas con los mismos intereses en México, en Colombia, en Chile, en Argentina o en Perú, ya estamos hablando de 1000 ejemplares, y entonces ya es rentable.

En cuanto a la divulgación, la apuesta es transformar nuestra línea editorial del ensayo estrictamente académico y científico al ensayo de divulgación. Un buen ejemplo es un libro que acabamos de publicar titulado Felicidad a golpe de autoayuda. Tu vida en manos de un best seller. ¿Qué es lo que hemos hecho aquí? Pues trabajamos con Juan Carlos Siurana, el autor, sobre la razón por la cual la gente recurre a los libros de autoayuda. En este libro nos preguntamos qué tipo de recetas o fórmulas mágicas se espera encontrar ahí cuando los problemas que se abordanllevan más de veinte siglos tratándose desde la filosofía. Por qué esa ansiedad por encontrar una solución a todas las preguntas cuando un tema como la felicidad se trata desde Sócrates. Este libro es un buen ejemplo de un filósofo esforzándose muchísimo para entender cuáles libros de autoayuda tienen éxito comercial y por qué lejos de ayudar a veces pueden ser contraproducentes. Es un estudio filosófico de un tema aparentemente no filosófico pero que afecta e interesa a miles o millones de personas. Esa es la línea editorial que queremos seguir desarrollando; es decir, pongamos a los filósofos a trabajar sobre temas que interesen a todo el mundo.

Juan Carlos Siurana. <em>Felicidad a golpe de autoayuda</em>. España, Plaza y Valdés, 2018.

Juan Carlos Siurana. Felicidad a golpe de autoayuda. España, Plaza y Valdés, 2018.

¿Cuál es el perfil del lector de Plaza y Valdés España?

Yo creo que es un público con inquietudes sociales, políticas y filosóficas. Me atrevería a decir que tiene más de 18 años y un perfil universitario. No obstante, creo que podríamos abrir el abanico a un público con inquietudes de pensamiento crítico en el campo de las ciencias sociales. Tenemos muchos trabajos de antropología, antropología social en particular, sociología, que van dirigidos a un público general pero con cierta formación académica.

Aunque el objetivo es llegar gradualmente a mayor cantidad de personas, ¿no? Con esta línea que estáis desarrollando de temas probablemente un tanto densos pero que se proyectan en formato divulgativo.

Claro, nuestra gran pregunta es ¿por qué la gente tiene inquietudes por transformar la sociedad, o por entender la sociedad? Para nosotros, la insatisfacción permanente es la base del pensamiento crítico, pues te obliga a buscar constantemente respuestas que te ayuden a entender y a transformar la realidad. ¿Por qué hay tanta gente buscando esas preguntas y esas respuestas en la prensa, en los blogs, en las redes sociales? ¿Y por qué hay tantos filósofos, profesores, investigadores, teóricos, escritores en definitiva, trabajando temas precisamente en esa línea? ¿Por qué no siempre se encuentran los escritores y los lectores, a pesar de tener las mismas preocupaciones e inquietudes? ¿Por qué viven prácticamente en mundos paralelos? Pues ahí es donde yo creo que la editorial sirve de puente para conectar a tanta gente que está dispuesta a pensar y tratar de entender.

 

El sector editorial español y el sector editorial mexicano

 

¿Cuál consideras que es el estado del intercambio comercial en el sector editorial entre México y España?

A nivel comercial México es el primer destino en Hispanoamérica de los libros españoles. El núcleo del mundo editorial hispanohablante es México, no España. Las principales razones son la cantidad de habitantes y la cercanía con el mercado hispanohablante americano.

No obstante, a pesar de que hay muchos vínculos y muchas plataformas para poder comercializar los libros entre México y España, hay un problema que tiene que ver con el propio funcionamiento del mercado editorial latinoamericano, en particular el de México. A diferencia de España, en México hay muy pocas distribuidoras. Las editoriales se distribuyen a sí mismas y eso supone un problema para las editoriales independientes españolas que quieren distribuir en México. Al final, la mayoría intenta hacerlo a través de una editorial mexicana con la que pueda compartir esfuerzos y recursos. Si no se hace así, la distribución es realmente difícil.

En nuestro caso no existe ese problema porque realizamos la distribución en México de la mano del Fondo de Cultura Económica, institución que sin duda es uno de los motores culturales más serios del país y que además de ser editora es distribuidora y cuenta con una enorme red de librerías.

¿Es decir que ni siquiera Plaza y Valdés México tiene la posibilidad de distribuir los libros de Plaza y Valdés España?

Tiene la posibilidad y de hecho lo hace, pero no tiene la capacidad que tiene el Fondo, porque estamos hablando de 27 librerías distribuidas en casi todos los estados y además muy bien ubicadas en relación con el mundo universitario y con el público general.

Al no haber una red de distribución amplia y eficiente habría un problema añadido, que es la falta de proyección comercial de un sello editorial, ¿tú estarías de acuerdo con esta afirmación en el caso de México?

Desde luego. Creo que es un obstáculo enorme porque al final las editoriales españolas están muy acostumbradas a una forma de trabajar. Es decir, para llegar a las librerías necesitas al distribuidor, es casi una condición necesaria, porque muy pocas librerías quieren atender pedidos directamente de las editoriales, trabajan mucho mejor con las distribuidoras por la cuestión de los depósitos, de las consignaciones, que de alguna manera permiten que la relación comercial entre librería y distribuidora facilite unas condiciones que la editorial por sí misma no tendría. Entonces esto en México sí que es un problema, porque no existe esa figura del distribuidor como tal, o si existe es muy distinta. Por otro lado, la distribución sin promoción no sirve de mucho, no es suficiente con posicionar los libros en los puntos de venta, hay que hacer saber al público que el libro existe para que acudan a comprarlo. Sin promoción, solo estamos haciendo perder el tiempo y su dinero al distribuidor. Para promocionar los libros hay que invertir tiempo, esfuerzo y dinero para conocer la idiosincrasia de cada mercado.

¿Exactamente en qué radica la diferencia que observas?

Básicamente, y me sabe mal decirlo, en la cuestión de la confianza. Hay muchos casos en donde las editoriales han hecho un envío masivo de libros a México en consignación y después han tenido muchos problemas para poder cobrar porque ha habido mala praxis profesional o simplemente porque las distribuidoras cerraron. Una vez que los libros están allí, ya no se puede volver a pagar gastos de envío de regreso, por lo que tienes que buscar dónde reubicarlos. La falta de un interlocutor como tal, de un distribuidor oficial, genera mucha desconfianza, y creo que eso es un problema común, compartido por muchas editoriales españolas que intentan dar el salto a México.

Afortunadamente nosotros no tenemos ese problema porque la relación con el Fondo de Cultura Económica, con Plaza y Valdés México y con algunas librerías es muy buena, pero hablando con otros editores encuentro que es un obstáculo muy habitual. Hay que decir, no obstante, que este problema no es exclusivo de México, ocurre en todos los países hispanoamericanos.

¿Qué contraste harías entre el ecosistema de librerías en España y el que hay en México? ¿Ahí también observas alguna diferencia?

Creo que en México hay muy buenas librerías. Ahí están Gandhi, el Fondo de Cultura, El Sótano, Porrúa… Lo que no hay es una red de trabajo común como la que puede haber en España. Aquí hay plataformas, como Cegal [Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros], que hacen verdaderos esfuerzos por facilitar la cuestión de la difusión de los libros a través de las librerías. Para mí, el mejor ejemplo es Todostuslibros.com, que te permite saber en qué librería puedes encontrar el libro que estás buscando sin tener que llamar una a una. Ese tipo de herramientas, si se hiciesen en México, ayudarían mucho a los editores mexicanos a vender en su propio mercado y, lógicamente, también a las editoriales españolas.

¿En dónde consideras que hay mejores condiciones para impulsar una empresa editorial, en España o en México?

En España hay más posibilidades para las editoriales independientes que partan de cero. Creo que al final hay muchas herramientas para conseguir que los libros tengan proyección en el mercado editorial contando con librerías y distribuidores y también con los apoyos del gremio de editores y del gremio de libreros. Creo que hay muchas plataformas que están constantemente formando a los editores para ayudarnos a entender todas las posibilidades de la proyección de nuestro negocio y hasta dónde puede llegar. Y no estoy tan seguro de que eso exista en México. Creo que en México hay muy buenas editoriales y muy buenas librerías, pero quizá el trabajo de los gremios de editores o de los gremios de libreros no está tan enfocado a las pequeñas editoriales sino a las grandes plataformas. Creo que en México sería más complicado sacar adelante una editorial independiente de lo que resultaría en España.

Dicho esto, tenemos muchísimo que aprender desde España del trabajo que se hace en México, porque no tenemos instituciones como el Fondo de Cultura, como la UNAM (que es mucho más que una universidad desde el punto de vista editorial), o actividades institucionales como la Feria del Libro de Guadalajara o la Feria del Libro del Palacio de Minería. Creo que España sigue siendo un país muy eurocéntrico y egocéntrico, y que cuando mira a Hispanoamérica solo piensa en exportar, pero no pone la atención suficiente a cómo es el mundo cultural y editorial mexicano. Creo que habría muchísimo que aprender por parte de España en cuestiones cómo organizar presentaciones, ferias, congresos, charlas, coloquios, etc., es decir, en todo lo que se refiere a la movilización de la sociedad civil hacia actividades culturales y formativas.

Es decir que estarías de acuerdo con que el sector editorial español puede aprender mucho del sector editorial mexicano desde una perspectiva institucional mientras que el sector editorial mexicano podría aprender mucho del español desde una perspectiva comercial.

Completamente de acuerdo. Y es más, añadiría que los lectores mexicanos tienen muchísimas más inquietudes que los lectores españoles.

¿A qué lo atribuirías?

A un estado de crisis. Cuando en México se habla de Estado fallido porque hay un problema de corrupción, de inseguridad, de violencia, y eso obliga a la gente a hacerse preguntas y movilizarse;. cuando se produce una crisis de identidad social, la consecuencia es una crisis de identidad personal, individual. Por ejemplo, en términos políticos, ¿vivimos en una democracia? ¿Qué es la democracia? ¿Qué es la libertad? ¿Puede haber libertad sin seguridad? Este tipo de cosas obliga a la gente a pensar, y en ese pensar es donde entran los libros como parte de ese proceso de búsqueda de soluciones, salidas a una crisis social, política y cultural. En España está pasando algo parecido debido a la crisis económica y política que vivimos actualmente. Hay mucha gente que está tratando de entender lo que está pasando y seguir con sus vidas de la mejor manera posible, pero creo que, paradójicamente, esa crisis permanente en la que está sumergido México desde hace tantos años favorece que haya un ejército de lectores siempre pendientes de nuevas propuestas, nuevas soluciones. No olvidemos que, a lo largo de la historia del pensamiento, muchos de los pensadores más importantes e influyentes han surgido en periodos de crisis o incluso de guerra. No es casualidad.

 

Feria del Libro de Madrid

Siguiendo un poco en la línea del público, ¿participáis en la Feria del Libro de Madrid desde siempre o habéis empezado en un año concreto?

Si no recuerdo mal comenzamos a participar en 2008, esencialmente porque los primeros años no cumplíamos con los requisitos de los organizadores, que son muy exigentes. Para poder participar en la Feria del Libro de Madrid es necesario tener el domicilio fiscal en Madrid, estar agremiado al Gremio de Editores de Madrid, tener dos años de antigüedad como agremiado y contar con un mínimo de títulos publicados con ISBN español, entre otros. Es decir que nos costó bastantes años cumplir con todos los requisitos para poder tener nuestra propia caseta pero desde entonces estamos ahí todos los años.

¿Qué tipo de gente se acerca saludaros en la Feria del Libro de Madrid? ¿El de los lectores habituales o personas con otro tipo de perfil?

Yo diría que la Feria es otro tipo de gente. Es verdad que nuestros lectores habituales vienen a saludar o a conocer en persona a un autor o a una autora, pero el grueso del público en la Feria es muy distinto, es un público más interesado en temas de narrativa, de best sellers; es un público familiar, lejano de nuestra línea editorial pero al que queremos llegar, al que queremos atraer.

Por lo demás, para nosotros la Feria no es solo cuestión de rentabilidad sino también una forma de posicionarnos en el mercado y de tener una presencia comercial frente al público que no está habituado a nuestros libros. Una de las cosas que hemos descubierto en la Feria es que este público no accede a nuestros libros simplemente por desconocimiento de su existencia, no porque no le interesen. El mejor ejemplo es los libros sobre el tema de los animales. Mucha gente que tiene sensibilidad con cuestiones de ética animal ni siquiera sabía que existían libros que abordaban estos temas. Era una cuestión personal y en la Feria descubren que hay una colección sobre ello.

La Feria también permite que la gente acceda a los editores, que se acerquen a nuestro trabajo y que incluso nos puedan hacer sugerencias o propuestas de títulos que encajarían en nuestro catálogo. En ese sentido la Feria es importante porque permite una mayor cercanía entre el lector y el editor.

Colección LiberÁnima. Plaza y Valdés España.

Títulos de la colección LiberÁnima. Los beneficios de esta colección se destinan íntegramente al trabajo de la ONG Igualdad Animal.

 

¿Qué relevancia le daría una editorial como Plaza y Valdés a la Feria del Libro de Madrid?

La máxima. Precisamente por este afán que tenemos de llegar a un público cada vez más amplio, la Feria nos sirve casi como un experimento, como trabajo de campo para constatar si lo estamos haciendo bien.

En el marco de la edición del libro en España, ¿qué relevancia le darías a la Feria del Libro del Madrid?

La Feria del Libro de Madrid, si no me equivoco, es la feria del libro más grande del mundo al aire libre. Este siempre es un factor importante porque es verdad que hay ferias profesionales como la de Guadalajara, en México, la Liber, en España, o la de Frankfurt, en Alemania, pero la Feria del Libro de Madrid es a cielo abierto, de entrada libre y gratuita. Es una Feria diseñada para pasear agradablemente ojeando libros y dirigida a un público amplio.

Lo singular de la Feria son las casetas de las editoriales, porque llevamos todo nuestro fondo. Puedes encontrar títulos que son o no novedades, pero que constituyen un micromundo enteramente a tu disposición. Casi todas las casetas de librerías, salvo las especializadas, venden lo mismo: los best sellers del momento, pero esos títulos los encuentras con facilidad en cualquier librería en cualquier época del año. Si te gustan los libros lo más probable es que vayas dos, tres o cuatro días a la feria, como me pasa a mí. Además, es la única época del año, junto al día del libro, que se permite aplicar un 10% de descuento sobre el precio de venta al público.

Para terminar, dime un libro o autor mexicano con el que te sientas identificado o que consideres relevante en términos personales.

Voy a mencionarte dos de los que más me han influido: Juan Rulfo y Pedro Páramo, y Carlos Castaneda y Las Enseñanzas de Don Juan.

 

En esta edición de la Feria del libro de Madrid, que se celebrará en el parque de El Retiro del 25 de mayo al 10 de junio, Plaza y Valdés España se encontrará en la caseta 244.

 

 

2018-05-21T11:31:12+00:00 21 mayo, 2018|Editores, Noticias|0 Comentarios

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